| La halitosis o mal aliento puede acentuarse en las fiestas navideñas tras la ingesta de comidas copiosas, una mayor cantidad de bebidas alcohólicas y prácticas 'poco saludables' como fumar |
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La halitosis, síntoma de enfermedades bucales
Mal aliento, un problema imperceptible para quien lo padece
Especialista entrega 6 simples consejos para evitar el mal aliento
Para combatirlo, el sitio Bien Simple publicó una lista de consejos de mano del dentista Mariano Cianciardo; recomendaciones que también te ayudarán a prevenir caries y mantener un aliento fresco durante todo el día.
1.- Evita comer alimentos con sabores fuertes como la cebolla, el ajo, el café, el alcohol y toda clase de comidas picantes.
2.- ¡Deja el cigarrillo!: Además de ser perjudicial para tus pulmones, fumar es una de las principales causas del mal aliento, además del efecto que la nicotina produce sobre tus dientes, manchándolos y dejándolos amarillos.
3.- Realiza una correcta higiene dental: Cepíllate los dientes y la lengua después de cada comida y antes de irte a dormir. Pero no olvides que el cepillado no es suficiente, el uso de seda dental y enjuague bucal también son relevantes.
4.- Bebe mucha agua: Te mantendrá hidratado, fresco y con la boca limpia.
5.- Si no tienes tu cepillo de dientes a mano, y ya terminaste de comer, come una manzana. Esta fruta tiene propiedades que eliminan el sarro y, además, el mal aliento.
6.- Agrega a tu pasta dental un poco de bicarbonato de sodio, ya que tiene la propiedad de eliminar los malos olores.
FUente: http://www.biobiochile.cl/2011/07/26/especialista-da-6-simples-consejos-para-evitar-el-mal-aliento.shtml
¿Cómo le afecta el tabaco a la salud de tu boca?
Fumar puede ocasionar diferentes patologías orales de distinta gravedad
Has oído en repetidas ocasiones que ‘fumar perjudica seriamente a tu salud’, pero, ¿sabes de qué manera? Tal vez la primera respuesta que te viene a la cabeza sean los problemas respiratorios y pulmonares. Pero hay más efectos negativos muy vinculados también con tu salud bucal. Y es que, al encender un cigarrillo le haces un flaco favor a tu boca a través de diversas manifestaciones, que van desde pequeños cambios estéticos hasta algunos tipos de cáncer. En Oral B han realizado un estudio que indica que las pruebas científicas que demuestran la relación existente entre el hábito de fumar y los problemas bucales son muy convincentes y subrayan la necesidad urgente de fomentar el abandono del tabaquismo o, en caso de mantener el hábito, incentivar una higiene bucodental excelente para paliar en mayor medida sus efectos.
El cáncer oral, la consecuencia más grave
Es, sin duda, el problema más serio relacionado con el tabaco. En España, por ejemplo, cada año alrededor de 2.000 personas desarrollan cáncer oral, cuya tasa de mortalidad asociada todavía sigue siendo elevada, con una supervivencia de sólo el 50% a los 5 años del desarrollo de la enfermedad, aunque la detección precoz incrementa de forma significativa las probabilidades de supervivencia. Según apuntan desde la marca Oral B, una higiene oral deficiente es un factor de riesgo para desarrollar cáncer oral y los pacientes que no se cepillan nunca tienen un mayor riesgo de desarrollar, además, cáncer de esófago.
Además, entre el 75% y el 90% de todos los casos de cáncer oral están ligados a los efectos combinados del consumo de tabaco y alcohol. Los fumadores que no consumen alcohol tienen un riesgo entre 2 y 4 veces mayor de desarrollar cáncer oral que las personas que no beben ni fuman, mientras que fumar y beber mucho conjuntamente multiplica por 38 la posibilidad de desarrollar un cáncer. Pero aún hay más: las lesiones malignizables (aquellas consideradas como lesiones precancerosas) se producen con una frecuencia seis veces mayor en fumadores que en no fumadores.
Las patologías periodontales, un problema añadido
Al margen de este serio problema de salud, hay otros efectos del tabaco en nuestra boca. Los fumadores, por ejemplo, presentan una mayor prevalencia y gravedad en la periodontitis, unas bolsas periodontales más profundas y una pérdida de inserción del diente más grave. Habitualmente presentan una encía con un tono más pálido y los fumadores de larga duración presentan dientes con pérdida de soporte óseo, “descarnados” y con una estética que envejece la sonrisa, ya que desaparecen las papilas de la encía entre los dientes y aparecen espacios oscuros en su lugar, de muy difícil solución estética por parte del dentista.
Así, los fumadores presentan un riesgo entre 2,5 y 6 veces mayor de sufrir enfermedad periodontal que los no fumadores. El hábito de fumar también ha demostrado tener un efecto adverso sobre la cicatrización de las heridas tras las intervenciones quirúrgicas, disminuyendo el riesgo de alveolitis seca (postoperatorio doloroso tras una intervención periodontal o una extracción dental).
Además, el tabaco, enmascara la inflamación de las encías y éstas sangran menos pese a estar inflamadas. Muchos pacientes con problemas en las encías notan un aumento en el sangrado durante el cepillado tras disminuir el consumo de tabaco.
¿Y las caries?
Encender un cigarrillo también influye en la aparición de estas lesiones, pues entre los fumadores se observa una mayor cantidad de caries en las raíces de los dientes, ya que el hábito tabáquico provoca la pérdida de su soporte y expone la raíz, área del diente con un riesgo de caries elevado. A su vez, presentan una disminución de la secreción salivar, lo que conlleva una menor capacidad neutralizadora de la placa. También suelen tener una mayor tendencia a consumir bebidas azucaradas, comer entre horas y comer menos fruta, por lo que mantener una higiene bucal óptima es crucial.
Tal y como afirma el Dr. Elías Casals, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO), “un correcto cepillado es la mejor prevención de las enfermedades bucales".
Los fumadores presentan un mayor número de bacterias agresivas para las encías y peor control de placa que los no fumadores. Los niveles de bacterias patógenas en la placa dental son mayores en las zonas de cepillado más complejas y de difícil acceso, lo que requiere la utilización de un cepillo de dientes eficaz que permita eliminar estos cúmulos de placa.
¿Qué son el paladar y la melanosis del fumador?
Las personas que fuman un número elevado de cigarrillos desarrollan de forma frecuente un paladar duro, pálido o blanco, a menudo combinado con múltiples puntos rojos. Esto se debe a la isquemia circulatoria (constricción de los vasos sanguíneos con un menor flujo de sangre) y puede desaparecer tras dejar de fumar.
Además, el gran consumo de tabaco a veces también está asociado a pigmentaciones con melanina (pigmentaciones oscuras), especialmente en las mejillas y en la encía adherida. Éste es un cambio asintomático y reversible, aunque normalmente se tarda más de un año en recuperar el color normal después de abandonar el hábito.
¿Afecta a los implantes dentales?
Según apuntan desde Oral B, la tasa de fracaso de los implantes dentales es mayor en los fumadores. El hábito tabáquico está relacionado con una mayor pérdida del soporte óseo de los implantes, especialmente en el maxilar superior, influyendo en la pérdida total de un implante dental. Además, existe un mayor riesgo de fracaso en la integración del implante tras ser colocado, lo cual requiere la retirada del implante, unos meses de espera y la colocación de un implante nuevo.
Sin duda, más razones para animar a los fumadores a apagar definitivamente el cigarrillo. Su salud se lo agradecerá.
Estrés y la falta de aseo causan mal aliento
El 90 por ciento de los casos de mal aliento o halitosis se debe a caries, abscesos dentales –llagas o postemillas-, boca seca, extracción de dientes o muelas, así como la falta de higiene dental en lengua, encías y dentadura postiza.
El otro 10 por ciento de este problema que se encuentra a nivel de la cavidad bucal, son enfermedades pulmonares, gingivitis (sangrado de las encías), diabetes mellitus, mal funcionamiento del hígado, úlcera gástrica, problemas renales, estreñimiento y cáncer, entre otras causas.
A nivel de vías respiratorias se encuentra en sinusitis, laringitis y tubo gástrico, donde se forman pequeñas bolsas en las cuales se quedan diminutas partículas de alimento provocando el mal aliento, explicó el doctor Víctor Hugo Gil Hernández, estomatólogo, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla.
El especialista añadió que el mal aliento también se acentúa con ciertos alimentos como el ajo, la cebolla, el pescado, los embutidos, el queso fermentado o también con el exceso de café, alcohol y tabaco. Asimismo, indicó que otra causa es el estrés, ya que una situación tensa provoca mala digestión en alimentos que fermentan, lo que produce el mal olor bucal.
Además dijo que éste es un problema que afecta cerca del 30 por ciento de la población, sin importar edad o sexo. Aunque en la higiene dental lo más importante es el cepillo y la pasta, se recomienda utilizar enjuagues bucales, palillos o hilo dental como auxiliares de la limpieza.
El doctor Gil Hernández explicó que por lo menos el 50 por ciento de la población no se cepilla bien los dientes. “La técnica de barrido, dijo, es cepillarlos de la encía hacia el diente y las molares en forma de círculo; lo ideal es cambiar el cepillo cada 3 meses; sin embargo, si ya está desgastado o vencido hay que reemplazarlo así sea cada mes”, indicó.
También señaló la importancia de considerar que quien padece mal aliento suele ser desagradable para los demás y que esta condición puede perjudicar las relaciones personales, por lo que recomendó enseñar a los niños desde temprana edad el buen habito de la higiene bucal.
Finalmente, el doctor Gil Hernández recomendó que al estar mucho tiempo sin ingerir alimento se debe comer una manzana entre comidas, así como tomar agua para mantener la boca oxigenada, además de cepillar dientes, lengua y encías tres veces al día y acudir al dentista dos veces al año como mínimo. Si se tienen problemas de mal aliento hay que acudir al dentista para que averigüe las causas y darle pronta solución.
Algo huele mal en tu boca
ulano se siente extraño cuando conversa con los demás. Apenas abre la boca su interlocutor arruga levemente la punta de la nariz, levanta una ceja y da un paso hacia atrás. En lo vínculos íntimos las cosas no son mejores. Sus citas amorosas nunca llegan a una segunda instancia y sus amigos insisten en ofrecerle chicles. Cuando pregunta por qué, sólo recibe evasivas. Fulano no lo sabe pero lo sospecha: su aliento apesta.
Halitosis. Así se llama la causa de todos los males sociales de Fulano, problema que no sólo afecta a una de cada dos personas en Uruguay y en el mundo, sino que puede ser un síntoma de otras patologías, dentro y fuera de la boca. De ahí que por desagradable que resulte, es conveniente prestarle atención al mal aliento. Especialmente cuando está presente en niños y adultos mayores.
Alfombra orgánica. En el 80% de los casos la halitosis es de origen bucal, y en su mayoría se debe a una mala higiene.
"La lengua actúa como si fuera una alfombra peluda o un velcro donde quedan los restos de alimentos y las bacterias", explica Andrea Rodríguez De Amores, odontóloga especializada en Gerontodología y docente de la cátedra de Rehabilitación Prostodoncia Removible y Gerontodología de la Facultad de Odontología de la Udelar.
"Las bacterias se alimentan de esos restos y durante su metabolización producen los elementos sulfurados que provocan el mal olor", agrega. Se calculan en 300 los microorganismos anaerobios (que no resisten el oxígeno) huéspedes de la boca y vinculados con la halitosis. En ese sentido, las restauraciones mal adaptadas, las encías inflamadas y las fisuras de la lengua son lugares perfectos para que armen campamento. Pero donde más a gusto están es en el tercio posterior y dorso de la lengua.
De ahí que para una correcta higiene no baste con el cepillo, el hilo dental y el enjuague bucal; y convenga incorporar otro elemento: el limpiador lingual, producto difícil de conseguir en farmacias, aunque algunas lo tienen en stock. Su precio oscila entre los 74 y 95 pesos.
Las múltiples caries, enfermedades de las encías y la sequedad en la boca también provocan halitosis. En esto último la saliva juega un rol fundamental dado que funciona como un barredor natural, un "autolimpiante", en palabras de Rodríguez. Es por eso que tener la boca seca es un indicador inequívoco de mal aliento. El consumo de ciertos medicamentos, como antidepresivos, antihipertensivos y antiparkinsonianos, pueden provocar halitosis por este motivo. Lo mismo sucede con los enjuagues bucales con alcohol, ya que secan las mucosas.
Ahora, hay que distinguir entre la halitosis crónica y la temporal. De esta última nadie se escapa. ¿Quién no tiene mal aliento no bien se despierta? Nadie. Esto se explica por dos motivos: porque los microorganismos continúan alimentándose de los restos de comida y porque de noche disminuye el flujo salival. "Las glándulas salivales se estimulan cuando se come y cuando se habla. En estado de sueño esto no sucede. Por lo tanto no se realiza la autolimpieza", explica Rodríguez.
El ajo, la cebolla, los productos lácteos, el tabaco y el alcohol también son fuentes de mal aliento temporal.
Según su intensidad, la halitosis puede ser considerada leve (cuando se detecta a la distancia de una palma de la mano), moderada (a un metro) y severa (a tres metros).
Tercera edad. Los mayores de 65 años son más propensos a la halitosis. Esto se explica por diversas razones. En primer lugar porque consumen con más frecuencia medicamentos xerostomizantes (los que disminuyen la secreción salival). En segundo término porque a esa edad se produce una retracción gingival (baja de las encías), se profundizan las fisuras en la lengua y aumenta el espacio entre los dientes. En consecuencia: se acumulan más microorganismos. El uso de prótesis de acrílico porosas también colabora en dicha acumulación. Por otro lado tienen menos motricidad para realizar una adecuada higiene bucal.
Pero lo más preocupante, señala la odontóloga, es "la morbilidad que tiene como punto de partida la halitosis". "En Estados Unidos la primera causa de muerte de los adultos mayores hospitalizados son las neumonías", explica. "Cuando un paciente va a ser operado se le practica la intubación y eso provoca un arrastre mecánico de esos microorganismos que están localizados en la parte posterior de la lengua, que pasan al tracto respiratorio desarrollando una neumonía", agrega. Lo mismo puede suceder hacia el tracto digestivo y/o hacia la sangre.
Este riesgo disminuiría cambiando el protocolo de atención, dice Rodríguez. "Antes de la intervención se deberían eliminar los focos infecciosos que tiene en la boca haciéndole una higiene minuciosa de la cavidad bucal", asegura.
En cuanto a los niños, el mal aliento crónico puede deberse a las amígdalas inflamadas. "Cuando están hipertróficas los microorganismos van a colonizar allí", explica. En todos los casos es conveniente primero acudir al odontólogo para descartar causas bucales y, si el problema no está en la boca, se debe derivar a un médico.
Rodríguez cuenta que el mal aliento no es un motivo de consulta frecuente. Ya porque el paciente se siente avergonzado y no lo habla o porque no se percató de su problema. Pero la bibliografía describe una subcategoría más compleja: la halitofobia, personas obsesionadas con que tienen mal aliento cuando no es así. Este caso debe abordarse en conjunto con un odontólogo y un psicólogo. Rodríguez no tuvo pacientes en este extremo, pero cuenta que es una preocupación habitual entre los adolescentes, sobre todo cuando comienzan las relaciones amorosas y los primeros besos.
La halitosis es muchas veces subestimada y silenciada. Pero sus implicancias van más allá de meras razones estéticas. Tal vez sea hora de dejar de tomar distancia y animarse a ser franco. Al menos con las personas más cercanas.
La cifra
50% De la población general padece de halitosis crónica. De ellos, el 80% es de origen bucal y el 20% restante es por causas orgánicas.
Otras patologías malolientes
Como se dijo en la nota central, la halitosis puede estar indicando patologías orgánicas generales.
Tal es el caso de la diabetes, que produce un aliento de tipo cetónico, o como el de una "manzana en putrefacción", ilustra Andrea Rodríguez De Amores, odontóloga especializada en Gerontodología y docente de la Facultad de Odontología (Udelar).
Algunas patologías renales, hepáticas, pulmonares, la gastritis causada por un microorganismo llamado Elicobacter Pilori y el reflujo también causan mal aliento. La cirrosis, por ejemplo, provoca un olor "putrefacto arratonado".
El consumo de tabaco causa una halitosis temporal que puede convertirse en crónica con el paso del tiempo. "Esto sucede porque va secando las mucosas y favoreciendo la pérdida de saliva", señala Rodríguez.
El chicle es un buen aliado contra el mal aliento, no sólo porque enmascara los olores sino porque al masticarlo se favorece la salivación y aumenta la oxigenación, combinación que limpia la cavidad bucal.
Una forma de automedir el aliento es exhalar entre las manos, aunque el resultado puede ser engañoso: "El tema es que a veces ese mal olor sale por la nariz y no por la boca, por lo que puede no llegar a captarse", dice la odontóloga. Lo ideal sería utilizar un Alímetro, aparato que mide la cantidad de gases sulfurados que hay en la boca, pero son pocos los odontólogos que cuentan con uno en su consultorio.
Falta de aseo bucal, principal causa de mal aliento
Puebla, Puebla.- El 90 por ciento de los casos de mal aliento o halitosis se debe a caries, abscesos dentales –llagas o postemillas-, boca seca, extracción de dientes o muelas, así como la falta de higiene dental en lengua, encias y dentadura postiza.
El otro 10 por ciento de este problema que se encuentra a nivel de la cavidad bucal, son enfermedades pulmonares, gingivitis (sangrado de las encias), diabetes mellitus, mal funcionamiento del higado, úlcera gástrica, problemas renales, estreñimiento, cáncer, entre otras causas.
A nivel de vías respiratorias se encuentra en sinusitis, laringitis y tubo gástrico, donde se forman pequeñas bolsas en las cuales se quedan diminutas particulas de alimento provocando el mal aliento, explicó el doctor Victor Hugo Gil Hernández, estomatólogo, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla.
El especialista añadió que el mal aliento también se acentúa con ciertos alimentos como el ajo, la cebolla, el pescado, los embutidos, el queso fermentado, o también con el exceso de café, alcohol y tabaco. Asímismo indicó que otra causa es el estrés ya que una situación tensa provoca mala digestión en alimentos que fermentan, lo que produce el mal olor bucal.
Además dijo que éste es un problema que afecta cerca del 30 por ciento de la población -sin importar edad o sexo-. Aunque en la higiene dental lo más importante es el cepillo y la pasta, se recomienda utilizar enjuagues bucales, palillos o hilo dental como auxiliares de la limpieza.
El doctor Gil Hernández explicó que por lo menos el 50 por ciento de la población no se cepilla bien los dientes. “La técnica de barrido, dijo, es cepillarlos de la encia hacia el diente y las molares en forma de círculo; lo ideal es cambiar el cepillo cada 3 meses; sin embargo, si ya está desgastado o vencido hay que reemplazarlo así sea cada mes”, indicó.
También señaló la importancia de considerar que quien padece mal aliento suele ser desagradable para los demás y que esta condición puede perjudicar las relaciones personales, por lo que recomendó enseñar a los niños desde temprana edad el buen habito de la higiene bucal.
Finalmente, el doctor Gil Hernández recomendó que al estar mucho tiempo sin ingerir alimento se debe comer una manzana entre comidas, así como tomar agua para mantener la boca oxigenada, además de cepillar dientes, lengua y encías tres veces al día y acudir al dentista dos veces al año como mínimo. Si se tienen problemas de mal aliento hay que acudir al dentista para que averigue las causas y darle pronta solución.










