Cómo aliviar un dolor de dientes

El dolor de dientes suele tener dos causas principales. La primera, es que una cavidad en tu diente pone en riesgo la integridad del mismo exponiendo la terminación de un nervio antes que ésta termine por morir. La segunda, es que las fibras en tu encía que sujetan al diente en su lugar (se denomina un absceso en la pulpa dentaria). Este artículo te ayudará a lidiar con el dolor por ambas causas.


Toma unos analgésicos. Si el dolor es severo, antes de buscar una solución más a fondo puedes comenzar por tomar unas pastillas analgésicas.

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Haz una cita con tu odontólogo. Lo más probable es que no logres curar el padecimiento de tus dientes en casa; sólo lograras atenuar el dolor.
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Compra aceite de clavo de olor e hisopos de algodón. Puedes encontrarlo en la mayoría de las tiendas de remedios herbales o naturistas. Viene en un frasco pequeño con gotero para aplicarse. No lo encontrarás en las cadenas de supermercado ni en las farmacias grandes; si te cuesta trabajo conseguirlo, puedes comprar clavo suelto en una tienda de abarrotes local, aunque sin estar concentrado no resultará igual de efectivo. En cualquier caso, ayudará a disminuir el dolor.
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Compra un frasco de Listerine –no la versión mentolada que parece diluida y es poco potente, sino las regulares.
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Coloca unas gotas de aceite de clavo de olor en un hisopo de algodón, y aplícalo directamente sobre el área afectada y toda la zona que le rodea. El dolor de dientes a menudo está diseminado por las encías, de manera que la sensación de dolor puede estar presente en más de un punto focalizado, y cubrir un área extensa asegurará que estás llegando a la fuente del dolor. No hacen falta más que unas gotas de aceite, aunque toma en cuenta que puede arder un poco: resulta normal, puesto que ataca la sensibilidad de las terminaciones nerviosas para apaciguar el dolor. El ardor dura menos de un minuto y resulta menos intenso que el dolor de dientes en sí.
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Toma un trago de Listerine y retenlo en tu boca orientándolo hacia la región afectada durante dos minutos. Esto arderá también, pero ayudará a combatir el dolor. Si deseas mantener el efecto, por lo general necesitarás volver a aplicar el Listerine cada hora o media hora.
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Intenta con otros métodos si se te dificulta o no estás dispuesto a comprar los ingredientes requeridos en el método anterior. Puedes probar alguno de los siguientes consejos:
  • Usa "First Aid", un producto comercial que contiene aceite de clavo de olor.
  • Como enjuague, usa mentol, canela, vainilla, o una solución de agua con sal. Ésta última al menos debería ayudar a prevenir las infecciones.
  • Enjuaga el área afectada con polvo para hornear disuelto en agua hervida, una vez que ya esté tibia.
  • Usa una bebida alcohólica fuerte. Toma un trago de whiskey, vodka, ginebra, o algún otro licor que tengas en casa. Retenlo en tu boca cerca del área afectada todo el tiempo que lo puedas soportar, y después escúpelo. No te lo tragues; será un líquido muy poco agradable después de estar en tu boca varios minutos. El efecto no durará mucho, pero si lo repites con cierta frecuencia, quizá adormezca tu boca el tiempo suficiente para esperar cita con el odontólogo o lograr conciliar el sueño.
  • Redirige las señales de dolor que envían tus nervios, frotando hielo sobre el reverso de tu mano, justo en la piel extendida que se forma entre el pulgar y el índice.
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Aunque cuando logres enmascarar el dolor, acude a tu cita con el odontólogo tan pronto como sea posible. El dolor no desaparecerá solo.
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Indúcete a ti mismo en un estado de hipnosis. Si todo lo demás falló, puedes probar si eres susceptible a inducirte un trance hipnótico; un método bastante simple es meditar durante unos minutos con los ojos cerrados, y luego repetirte muchas veces que eres incapaz de abrir los ojos. Repite ese comando varias veces en tu mente, y prueba a abrir los ojos. Si no lo logras, está funcionando, así que puedes cambiar la instrucción a decir que tu boca se siente limpia, saludable y sin dolor. Ten cuidado de no decir nada negativo mientras meditas.
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PERIODONTITIS

La periodontitis, denominada comúnmente piorrea, es una enfermedad crónica e irreversible que puede cursar con una gingivitis inicial, para luego proseguir con una retracción gingival y pérdida de hueso hasta, en el caso de no ser tratada, dejar sin soporte óseo al diente. La pérdida de dicho soporte implica la pérdida irreparable del diente mismo. De etiología bacteriana que afecta al periodonto,se da mayormente en adultos de la tercera edad; el tejido de sostén de los dientes, constituido por la encía, el hueso alveolar, el cemento radicular y el ligamento periodontal. Diagnóstico Tiene efectos como caries, mal aliento, dolor al masticar y sangrados abundantes y no se contagia por dar un beso, por beber del mismo vaso o por medio de la saliva. Al principio puede manifestarse por una ligera inflamación gingival, con sangrado discreto de las encías al cepillarse los dientes y un cierto grado de tumefacción y enrojecimiento de las encías. Su diagnóstico precoz contribuye a un mejor pronóstico ya que es condición necesaria para frenar su evolución cuanto antes. Signo principal es la formación de una bolsa periodontal por pérdida de inserción, y la forma de medir es por medio de la sonda periodontal. Este procedimiento de periodotología se llama sondaje periodontal y con él los dentistas obtienen la profundidad de sondaje que sirve para medir la afectación que la enfermedad periodontal y la destrucción de hueso que esta ha provocado. Los valores obtenidos con el sondaje de diagnostico periodontal servirán de referencia en los mantenimientos periodontales que se deberán realizar cada 6 meses por el periodoncista.Fumar es uno de los factores de riesgo más significativos relacionados con el desarrollo de la periodontitis. Por otra parte el hábito de fumar o usar productos de tabaco puede disminuir el efecto de algunos tratamientos, además de enmascarar la enfermedad ya que disminuye el sangrado. Además de la placa bacteriana, existen otros factores locales y sistémicos que modifican la respuesta del huésped ante la invasión bacteriana, facilitando o por el contrario retardando el proceso infeccioso, por ejemplo tabaquismo, diabetes mellitus, déficits de neutrófilos (Síndrome de Down, de Papillon-Lefèvre o de Marfan), etc. Sin embargo, es de vital importancia comprender que la única forma de evitar su aparición es manteniendo una adecuada higiene oral y visitas periódicas al odontólogo. La enfermedad en su forma agresiva (periodontitis agresiva) puede aparecer en edades tempranas, evolucionando de manera rápida, lo que provoca la pérdida de piezas dentales en personas jóvenes. Periodontitis simple Es la forma más prevalente. Se hace clínicamente significativa sobre los treinta años de edad y suele estar precedida de una gingivitis. La pérdida de soporte se produce en los periodos activos de la enfermedad. Sin embargo, la presencia de Porphyromonas gingivalis indica una alta probabilidad de periodontitis activa. Periodontitis agravada por factores sistémicos Enfermedades como la diabetes mellitus, la enfermedad de Addison, la enfermedad de Crohn, enfermedades hematológicas o el sida provocan una progresión más rápida de la periodontitis, con diferentes manifestaciones clínicas. Periodontitis agresiva (de inicio precoz) Aparece a los veinte años de edad o antes. Supone, aproximadamente, entre un 10 y un 15% de todas las periodontitis. Periodontitis agresiva localizada Afecta principalmente a los primeros molares e incisivos, probablemente porque ya están erupcionados al iniciarse la enfermedad. Puede progresar a la forma generalizada o, posteriormente, a la periodontitis de evolución rápida. Tanto la forma localizada como la generalizada tienen la misma etiología, pero su presentación depende de la efectividad de la respuesta defensiva del huésped. Existen una serie de factores asociados que son: el déficit en la quimiotaxis de los leucocitos, el número reducido de quimiorreceptores superficiales y la cantidad anormal de glicoproteínas en la superficie de los neutrófilos. Periodontitis de inicio precoz generalizada Puede generarse desde una forma localizada o debutar así. Se distingue de la periodontitis de evolución rápida en función del tiempo de inicio de la enfermedad. Sin embargo, la edad no puede precisarse, pues el tiempo del diagnóstico no coincide con el inicio de la enfermedad. Se relaciona con la presencia de una serie de bacterias como son Actynomices actinomycetem comitans o la Porfiromona gingivalis. Periodontitis de inicio precoz relacionada con enfermedades sistémicas Periodontitis de inicio precoz relacionada con enfermedades sistémicas Consecuencias colaterales Se ha observado que las bacterias presentes en este tipo de infecciones migran desde la boca hasta la circulación sanguínea, lo que produce un daño directo en el endotelio (componente principal de la pared arterial) con la consecuente formación de ateromas (engrosamiento de la pared arterial debido al depósito de colesterol) y trombos. Incluso, en pacientes fallecidos, se han realizado biopsias de ateromas, y se han encontrado bacterias periodontales, patógenos propios de las encías.