Las muelas del juicio, esas piezas con fama de difíciles

Andrés Cajas tiene 22 años y sus cuatro muelas del juicio erupcionaron ya. Él no sintió cuándo aparecieron porque nunca le han ocasionado dolor. En cambio, Alejandra, de 23, solo ha tenido que lidiar con el dolor e inflamación de uno de sus terceros molares inferiores. Recientemente, ella acudió a un especialista para que le realizara una cirugía dentomaxilar, cuando el dolor se tornó agudo y se expandió hacia su oído y cabeza.
La doctora Alba Barrera afirma que a todas las personas les salen las muelas del juicio, solo que algunas no se dan cuenta de que ya brotaron porque no sintieron cuando estas rompieron la encía al erupcionar. “Duelen por la mala posición de los dientes. Cuando los terceros molares van a salir y los dientes permanentes están en mala posición, no hay el espacio suficiente como para que el tercer molar salga, por lo que es mejor extraerlo. Pero si está en buena posición, los terceros molares van a tener el espacio adecuado para poder erupcionar”.
Con esto concuerda la especialista en ortodoncia y odontopediatría Alice Gómez Nan. Dice que “como es la última muela, la que está más atrás, no cuenta con el espacio suficiente y eso hace que salga en una mala posición y busca donde haya espacio, hacia dentro o hacia fuera para alojarse. Esto se llama posición ectópica, es decir, fuera de la posición normal”.

Aunque también se las conoce como terceros molares o cordales, muelas del juicio es el nombre más popularizado y el cual se atribuye a la edad en la que comúnmente aparecen (18 años). “A esa edad en la que las personas se convierten en adultos y ya tienen mayor capacidad de raciocinio, tienen juicio”, comenta Gómez Nan. Indica que las personas tienen tres molares. El primero aparece a los 6 años; el segundo, a los 12; y el tercero desde los 15, “pese a que por lo general es entre los 18 y 25 años e incluso puede no aparecer, sino quedarse retenido”.

Manifiesta que si la muela se queda retenida, bajo el hueso o la encía, “es porque hay madres que les dan mucho calcio a los niños hasta los 8 o 10 años, pero ya a esa edad los dientes están formados y el único que todavía no lo está, sino que continúa en etapa de calcificación, es el tercer molar. Esto ocasiona que se forme una capa de hueso alrededor de ese molar, la pieza se queda anquilosada al hueso y no erupciona”.

Por lo general, las muelas de juicio salen en forma sucesiva, las dos inferiores y luego las dos superiores o viceversa.

Además del fuerte dolor, según Gómez Nan, la falta de espacio también puede generar el apiñamiento de los dientes incisivos inferiores, es decir, “los mueve y los pone en mala posición”. Cuando empieza a erupcionar la muela del juicio se puede presentar dolor de cabeza, de oído; pericoronitis, que es la inflamación de la zona donde va a erupcionar el molar; fiebre, hinchazón del rostro e incluso infección en el área por restos de comida. Barrera comenta que cuando el paciente presenta mucho dolor lo recomendable es acudir a un especialista para que remueva la muela, y añade que “mientras los terceros molares salgan en buena posición y haya una buena oclusión dentaria, no hay que hacer cirugía. La pieza debe salir en posición recta, hacia abajo”. ¿Qué pasa cuando esto no sucede? En muchos casos, las muelas cordales nacen en forma horizontal. Técnicamente, explica Gómez Nan, esta posición se denomina mesioangular o distoangular. Si este es el caso, es mejor operar porque están en una posición perpendicular a la pieza de al lado (el segundo molar).

Según la ortodoncista y cirujana maxilar Cynthia Meier, “cuando una parte de la corona del tercer molar está pegada al segundo molar la asepsia es más complicada y se producen caries por restos de alimentos que se quedan alojados en ese espacio”. Con ella coincide Gómez Nan. “Puede generar la aparición de caries porque se empaqueta comida a falta de una buena higiene en el área”.

Las tres especialistas afirman que de las cuatro muelas del juicio que erupcionan las dos inferiores son las que mayores problemas desencadenan. Barrera comenta que si el tercer molar inferior tiene una posición adecuada se puede hacer una simple extracción sin necesidad de suturar. Pero esto depende del especialista. En su caso, ella prefiere suturar siempre “para que el paciente tenga la comodidad de comer bien los alimentos y no tener el riesgo de que ingresen residuos en la cavidad”.

Por su parte, Meier define el problema así: “En el maxilar superior el hueso es menos compacto y es más fácil la extracción. En cambio, el maxilar inferior por estar en la mandíbula –que es el único hueso móvil de la cabeza– es mucho más fuerte, el hueso más compacto y la muela no puede salir fácilmente”. En tanto que Gómez Nan dice que al tener un espacio más cerrado para brotar las inferiores son las que mayores problemas causan. Al igual que Barrera sostiene que siempre es necesario suturar para evitar el ingreso de restos de comida, “aunque en las muelas cordales superiores, por tener mejor posición y espacio, se realiza una extracción común y corriente”. Esto significa que no es necesario coger puntos.

La cirugía de tercer molar requiere de un corte con bisturí y muchas veces incluso romper el hueso o de tener que seccionar la pieza y sacarla por partes, agrega. Por este motivo, quien debe encargarse de removerlos es un cirujano dentomaxilar.

Cuando hay inflamación y dolor es mejor tratar con analgésicos o antiinflamatorios para que estos disminuyan, ya que cuando hay hinchazón la anestesia no suele tener el mismo resultado. No obstante, Barrera resalta que “si el dolor es insoportable para el paciente, hay que intervenir de urgencia”. Como tratamiento posterior a la intervención, las odontólogas recomiendan a los pacientes llevar una dieta blanda, reposo mínimo por dos días, ingerir bebidas frías y tomar los analgésicos prescritos.
Datos
El tiempo que tarda una cirugía de terceros molares es de quince minutos a una hora y media, dependiendo de la gravedad del caso.

Tras la cirugía se recomienda reposar para evitar hemorragia, no fumar, tomar antiinflamatorios, no realizar actividad física y aplicarse compresas frías o bolsitas de hielo.
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PERIODONTITIS

La periodontitis, denominada comúnmente piorrea, es una enfermedad crónica e irreversible que puede cursar con una gingivitis inicial, para luego proseguir con una retracción gingival y pérdida de hueso hasta, en el caso de no ser tratada, dejar sin soporte óseo al diente. La pérdida de dicho soporte implica la pérdida irreparable del diente mismo. De etiología bacteriana que afecta al periodonto,se da mayormente en adultos de la tercera edad; el tejido de sostén de los dientes, constituido por la encía, el hueso alveolar, el cemento radicular y el ligamento periodontal. Diagnóstico Tiene efectos como caries, mal aliento, dolor al masticar y sangrados abundantes y no se contagia por dar un beso, por beber del mismo vaso o por medio de la saliva. Al principio puede manifestarse por una ligera inflamación gingival, con sangrado discreto de las encías al cepillarse los dientes y un cierto grado de tumefacción y enrojecimiento de las encías. Su diagnóstico precoz contribuye a un mejor pronóstico ya que es condición necesaria para frenar su evolución cuanto antes. Signo principal es la formación de una bolsa periodontal por pérdida de inserción, y la forma de medir es por medio de la sonda periodontal. Este procedimiento de periodotología se llama sondaje periodontal y con él los dentistas obtienen la profundidad de sondaje que sirve para medir la afectación que la enfermedad periodontal y la destrucción de hueso que esta ha provocado. Los valores obtenidos con el sondaje de diagnostico periodontal servirán de referencia en los mantenimientos periodontales que se deberán realizar cada 6 meses por el periodoncista.Fumar es uno de los factores de riesgo más significativos relacionados con el desarrollo de la periodontitis. Por otra parte el hábito de fumar o usar productos de tabaco puede disminuir el efecto de algunos tratamientos, además de enmascarar la enfermedad ya que disminuye el sangrado. Además de la placa bacteriana, existen otros factores locales y sistémicos que modifican la respuesta del huésped ante la invasión bacteriana, facilitando o por el contrario retardando el proceso infeccioso, por ejemplo tabaquismo, diabetes mellitus, déficits de neutrófilos (Síndrome de Down, de Papillon-Lefèvre o de Marfan), etc. Sin embargo, es de vital importancia comprender que la única forma de evitar su aparición es manteniendo una adecuada higiene oral y visitas periódicas al odontólogo. La enfermedad en su forma agresiva (periodontitis agresiva) puede aparecer en edades tempranas, evolucionando de manera rápida, lo que provoca la pérdida de piezas dentales en personas jóvenes. Periodontitis simple Es la forma más prevalente. Se hace clínicamente significativa sobre los treinta años de edad y suele estar precedida de una gingivitis. La pérdida de soporte se produce en los periodos activos de la enfermedad. Sin embargo, la presencia de Porphyromonas gingivalis indica una alta probabilidad de periodontitis activa. Periodontitis agravada por factores sistémicos Enfermedades como la diabetes mellitus, la enfermedad de Addison, la enfermedad de Crohn, enfermedades hematológicas o el sida provocan una progresión más rápida de la periodontitis, con diferentes manifestaciones clínicas. Periodontitis agresiva (de inicio precoz) Aparece a los veinte años de edad o antes. Supone, aproximadamente, entre un 10 y un 15% de todas las periodontitis. Periodontitis agresiva localizada Afecta principalmente a los primeros molares e incisivos, probablemente porque ya están erupcionados al iniciarse la enfermedad. Puede progresar a la forma generalizada o, posteriormente, a la periodontitis de evolución rápida. Tanto la forma localizada como la generalizada tienen la misma etiología, pero su presentación depende de la efectividad de la respuesta defensiva del huésped. Existen una serie de factores asociados que son: el déficit en la quimiotaxis de los leucocitos, el número reducido de quimiorreceptores superficiales y la cantidad anormal de glicoproteínas en la superficie de los neutrófilos. Periodontitis de inicio precoz generalizada Puede generarse desde una forma localizada o debutar así. Se distingue de la periodontitis de evolución rápida en función del tiempo de inicio de la enfermedad. Sin embargo, la edad no puede precisarse, pues el tiempo del diagnóstico no coincide con el inicio de la enfermedad. Se relaciona con la presencia de una serie de bacterias como son Actynomices actinomycetem comitans o la Porfiromona gingivalis. Periodontitis de inicio precoz relacionada con enfermedades sistémicas Periodontitis de inicio precoz relacionada con enfermedades sistémicas Consecuencias colaterales Se ha observado que las bacterias presentes en este tipo de infecciones migran desde la boca hasta la circulación sanguínea, lo que produce un daño directo en el endotelio (componente principal de la pared arterial) con la consecuente formación de ateromas (engrosamiento de la pared arterial debido al depósito de colesterol) y trombos. Incluso, en pacientes fallecidos, se han realizado biopsias de ateromas, y se han encontrado bacterias periodontales, patógenos propios de las encías.

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